¿El poder de la palabra? (cito textualmente)

Hemisferios, polos y otras metaforas

Las ultimas décadas del siglo XX fueron escenario de un explosivo progreso de la neuropsicología y las ciencias cognitivas.

Una las razones de este salto en la ciencia fueron las investigaciones de Roger Sperry que demostraban las asimetrías perceptivas y cognitivas en pacientes con hemisferios cerebrales desconectados (también llamados "cerebros divididos") por alguna lesión en el cuerpo calloso, un "puente" que conecta las dos partes que forman el cerebro.

El Dr. Sperry documentó que cuando el cerebro izquierdo está activo, el cerebro derecho está relajado y viceversa, comprobándolo por estudios electroencefalográficos. Los estudios del Sperry llevaron a la conclusión de que la mayoría de las personas tienen un hemisferio "dominante" y que cada uno de nosotros necesita un "balance" entre el cerebro derecho e izquierdo para funcionar saludablemente.

Como ya anunciaba Marshall Mc Luhan la sociedad escritural ("galaxia gutemberg") está orientada al desarrollo tecnológico del hemisferio cerebral izquierdo, discriminando el hemisferio cerebral derecho. Esto es muy importante al momento de entender que pensamos y porque, como veremos mas adelante.

Sperry describió la especialización de cada hemisferio de manera que el izquierdo, generalmente el lado dominante dado que predominan los diestros sobre los zurdos, está implicado en el razonamiento, la lengua, la escritura y la lectura, mientras que el hemisferio derecho, en general menos dominante, está implicado más en procesos no verbales, tales como arte, música y comportamiento creativo.

Los hemisferios cerebrales controlan el cuerpo de un modo cruzado: el izquierdo dirige los movimientos y controla las sensaciones del lado derecho del cuerpo, lo opuesto ocurre con el hemisferio derecho.

En los zurdos domina el hemisferio derecho, al contrario que en los diestros. Ambos son capaces de asumir la dominancia con eficacia pero según su lateralización los individuos tienen estilos diferentes de aprender y manejar la realidad.

Los estudios de los patrones del lateralidad en los niveles fisiológico y comportamental de participantes con el cuerpo calloso dañado, comparados con individuos sanos, han dado lugar a una visión general de las habilidades que se corresponden con cada hemisférico y son un modelo o mapa de la arquitectura funcional del cerebro.

El estudio de diferencias individuales en lateralidad del cerebro se ha centrado en factores biológicos específicos tales como uso de las manos o el sexo y ha comenzado a delimitar sus efectos sobre la organización de capacidades cognoscitivas, las asimetrías del funcionamiento, y las diferencias morfológicas en las estructuras del cerebro (Eviatar, Hellige, Y Zaidel, 1997).

La pregunta es si estas conclusiones son generalizables a todas las culturas o solo aplicables a los hablantes ingleses, que es la lengua en la que se realizaron la mayoría de estos trabajos científicos.

Introducidos algunos nodos problemáticos, en este post quisiera recorrer parte de la discusión actual sobre la vinculación entre características biológicas, comportamientos culturales y organización del cerebro a partir del lenguaje.

El polo cultural

El lenguaje es la capacidad innata del ser humano para comunicarse y adquirir un sistema de signos o lengua para ello. No se debe confundir con lengua o idioma, que es la representación de dicha capacidad.

Los lenguajes son formas de representar, de conocer cosas. La mayoría de las veces el término se refiere a los lenguajes que los humanos utilizan para comunicarse, ya sea mediante el lenguaje hablado como por el lenguaje de signos o el empleado en la literatura, normalmente llamados lenguaje natural.

El lenguaje natural incluye todas las comunicaciones animales, incluyendo el lenguaje humano. En las matemáticas y en la informática, los lenguajes artificiales son llamados lenguajes formales (incluyendo lenguajes de programación). Sin embargo, el lenguaje humano tiene una característica que no se encuentra en los lenguajes de programación: la diversidad. El estudio de los lenguajes origina la ciencia denominada lingüística, así como la filología.

Para Benjamin Lee Whorf la cultura moldea nuestra visión del mundo, es lo que se ha llamado la hipotesis whorfiana, y que en forma resumida se podría expresar así: el lenguaje determina el modo de pensar. A esta hipótesis también se le llama "determinismo lingüístico". Si bien la hipótesis whorfiana carece actualmente de consenso amplio en la comunidad científica, el centrarnos en la lengua es útil porque es la facultad cognitiva sobre la cual mas sabemos y nos permite delinear mejor la relación entre los principios de organización cerebral que son susceptibles a los diversos ambientes y estrategias del conocer.

La lengua es una dimensión muy prometedora además porque los modelos lingüísticos y psicolinguisticos permiten que hablemos de semejanzas y las diferencias entre los distintos idiomas.

El polo biológico

Si bien la descripción anatómica del cerebro nos muestra un sistema en estado estacionario que no puede capturar la complejidad de la relación del cerebro-conducta, hoy contamos con estudios de imágenes dinámicas del sistema nervioso (la Tomografia por emision de positrones o TEP "Positron Emission Tomography", la radiografía dinámica del flujo sanguíneo, la centellografia dinámica de glucosa marcada, la hibridizacion histoquímica, o por Resonancia magnetica o RMI "Magnetic Resonance Imaging") que permiten consensuar que hay algunas características de su organización que son comunes a los homo sapiens sapiens, por ejemplo la especialización del hemisferio izquierdo para el discurso, y otras que son sensibles a los patrones del comportamiento en el derecho. O no?

Por ejemplo, se ha sugerido que la estructura morfológica de una lengua no afecta necesariamente la ventaja del hemisferio izquierdo para leer tareas, pero afecta cuál de los hemisferios realiza la tarea (Eviatar, 1999)

Recientes estudios preliminares de lectores del árabe sugieren que la ortografía de una lengua puede actuar recíprocamente sobre la división del trabajo entre los hemisferios para la lectura. Los estudios basados en la lengua inglesa han sugerido que el hemisferio derecho está implicado en algunas etapas de la lectura normal pero puede ser, sin embargo, que esto sea solamente verdad si la ortografía es de un tipo que permita que las capacidades del hemisferio derecho se pongan en juego.

La convergencia y la divergencia de los patrones del funcionamiento a través de diversas poblaciones son relevantes. Por ejemplo, los resultados con los "cerebros divididos" usando estímulos visuales y auditivos han sugerido que el derecho no puede procesar la información fonologica (Zaidel, 1983).

Los resultados recientes con la ortografía hebrea, en la cual la información de la vocal se representa de un modo diferente que en el inglés, como marcas diacríticas (modificar letras usando pequeños signos encima o debajo de ellas) opcionales, apoyan esta conclusión, demostrando que los signos diacríticos están procesados como información visual en el hemisferio izquierdo, y como información fonológica en el hemisferio derecho (Smolka, 1999).

Eviatar (1999) ha demostrado que estos patrones no ocurren para los lectores del hebreo cuando están leyendo en inglés. Así, los modelos de las capacidades hemisféricas que se basan solamente en lectores ingleses pueden no explicar otros esquemas posibles de la organización del cerebro.

Por otra parte, se ha sugerido (Hellige y Cowin, 1996) que el hemisferio izquierdo procesa la comunicación no verbal (imágenes visuales, gustativas, kinestesicas) de una manera paralela, mientras que el derecho procesa las palabras secuencialmente.

Más recientemente se ha demostrado que los hábitos del atencionales desarrollados como resultado de la dirección de la lectura habitual pueden afectar las asimetrías del funcionamiento para el procesamiento de la información no verbal.

Vaid y Singh (1989) y Eviatar (1997) han sugerido que la forma de exploración visual del entorno debidos a la dirección de la lectura puede afectar la preferencia izquierda en el reconocimiento de caras, donde los participantes que leen de derecha a izquierda no demuestran esta preferencia. La preferencia izquierda encontrada entre lectores de la izquierda a la derecha en esta tarea se ha interpretado como reflejo de la especialización del hemisferio derecho para el procesamiento de las caras y la emoción.

Siguiendo el resumen de Tatiana Merlo Flores , debido a que las funciones del lenguaje se localizan normalmente en el hemisferio izquierdo, la persona solamente es capaz de hablar de cosas que el hemisferio izquierdo conoce.

Si a la persona con el cerebro dividido se le muestran estímulos que sólo ve el hemisferio derecho, no es capaz de describir verbalmente el estímulo. Sin embargo, si se le da al hemisferio derecho la oportunidad de responder sin tener que hablar, entonces se comprueba que el estímulo fue registrado.

Muchas cosas que hacemos cotidianamente las hacemos bien aunque no podamos explicar como lo logramos. Tenemos alguna idea, tenemos algunas imágenes, algún estado emocional nos empapa. Los recuerdos, las expectativas, la situación social y el entorno físico en que se produce nuestra acción son decisivas. El hemisferio derecho conoce básicamente a partir de imágenes que impactan directamente en las emociones. Una de las funciones importantes de la emoción es aprender y memorizar lo que es más importante.

Conocimiento y cerebro cultural

La cognición esta basada en buena manera en la memoria, una memoria flexible que puede expresarse en situaciones y contextos variados, diferentes a los del aprendizaje original, una memoria de carácter relacional, dependiente del hipocampo y basada en información almacenada en la corteza y otras regiones cerebrales de ambos hemisferios.

Un tipo particular de memoria es la llamada "memoria de trabajo", necesaria para el razonamiento y otros procesos cognitivos. La memoria de trabajo depende de la corteza prefrontal, región del cerebro implicada en los aspectos temporales y en la sintaxis (composición coherente) de la memoria y se vincula con el nucleo amigadalino, el corazon cerebral de las emociones.

Mediante su acceso a las regiones que almacenan información, la corteza prefrontal procesa los aspectos secuenciales del aprendizaje relacional y de la evocación de los recuerdos.

Dado el nivel actual del conocimiento, se puede deducir que la carencia de asimetría en los lectores de idiomas de derecha a izquierda en esta tarea es debido a los hábitos de lectura más que a la lateralización diferenciado de estas capacidades básicas.

Es decir que cuando los datos de participantes de discursos no ingleses se salen de los patrones demostrados para hablantes ingleses, debemos inferir que los resultados y las interpretaciones originales son específicas de angloparlantes, no una descripción general del ser humano.

Encontrar que un hábito cognitivo se relacionó con la dirección de exploración de la lectura, (afectando la asimetría del funcionamiento para una tarea no verbal que se creia creída favorecida por el hemisferio derecho), puede reflejar posiblemente interacciones entre los hábitos cognivos y la asimetría hemisférica que no son cubiertos por un modelo "general" que solo se aplica a angloparlantes.

Estos datos son relevantes para una comprensión de la lateralidad en general, pues contradicen la vista estática y modular de la organización del cerebro y implican nociones fundamentales para la comprension de la comunicacion y transmision cultural (R. Debray), por ejemplo acerca de como la cultura se transmite a los niños.

La "tarea" principal de un niño humano es aprender funcionar en la cultura en la cual ha nacido. Trevarthen (1990) sugiere que el cerebro infantil madura y se consolida a través de los gestos de cariño maternal cuando lo acuna, lo cual no es racional sino propio del hemisferio derecho.

Estas evidencias cuestionan tambien cualquier teoría que proponga que las emociones son un subproducto racional (hemisferio izquierdo) de la tarea cognitiva de un sujeto que busca información sensorial para controlar acciones eficientes.

Tampoco las emociones surgen meramente para expresar impulsos y apetitos que regulan el estado del cuerpo. Los sistemas innatos del cerebro se han adaptado elaborada y específicamente no sólo para la autorregulación de un cerebro individual, sino para la regulación de las interacciones intersubjetivas.

Esta acción se logra con un sistema de expresiones emocionales (preverbales) específicas, como el gesto de desagrado relacionado con el gusto amargo.

Si bien los ejemplos de este posteo describieron sobretodo a la relacion del lenguaje escrito con la organizacion cerebral, es necesario definir otras habilidades, facultades y sistemas de la creencias junto con sus estrategias cognitivas concomitantes que varíen a través de culturas humanas, y en toda la probabilidad interactiva con los modelos de especialización hemisférica.

Queda por delante entonces investigar como se vincula esta problematica con la del hipertexto, el conexionismo y la sociedad digital en sus diferentes insersiones regionales.

Publicado el Agosto 9, 2003 en Ilhm.com

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